El slow travel: la actual tendencia para viajar y hacer turismo

La llegada masiva de visitantes a las ciudades más emblemáticas a nivel mundial, está propiciando un malestar en los residentes de dichas ciudades, y ello es debido al alto volumen de turistas que cada año las eligen como destino para viajar, produciéndose lo que los expertos denominan como turismofobia. 

En España, ciudades como Barcelona y Palma de Mallorca se encuentran abatidas por la masificación del turismo, causando gran malestar en sus vecinos quienes se expresan mediante protestas en las calles y a través pintas y grafitis en las paredes de distintos puntos estratégicos de la ciudad, llegando casi al punto de recitar la oración de san alejo, para despejar las calles tan concurridas en los periodos vacacionales.

Así mismo, en ese país se empezaron a tomar medidas para limitar las llegadas de viajeros, como en la zona costera Cinque Terre, en la Liguria, y en el norte del país el cual ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por su ubicación y arquitectura, además de su peculiar ortografía por lo que se ha convertido en un  lugar de gran popularidad y atractivo turístico.

En este sentido, es Italia el país que ha tomado la iniciativa para ofrecer diferentes e innovadoras propuestas para el turista, las cuales tienden a ser más calmadas e interesantes que los acostumbrados destinos turísticos mayormente concurridos. 

Una apuesta a la tranquilidad

Como contraposición al ritmo acelerado de vida que en la actualidad se está experimentando, y con la finalidad de descongestionar las ciudades con destinos turísticos emblemáticos y concurridos, se ha puesto en marcha una nueva tendencia en el área turística conocida como slow travel, la cual plantea una manera distinta de viajar mucho más relajada y en contacto con la naturaleza, incorporando a su vez la interacción con los pobladores locales.

El movimiento slow tuvo sus inicios a finales de la década de los 80, siendo el italiano Carlo Petrini, el que ideó esta corriente con la finalidad de frenar el avance desmedido y avasallante de las cadenas de comida rápida, las cuales estaban en contra de los valores de la cocina tradicional del mediterráneo, dado al modelo estandarizado y en masa que caracteriza a este tipo de empresa. 

Esta corriente luego se extendió a la industria turística, con el fin de mitigar el turismo de masas, dándose inicio a lo que se conoce como al slow travel. En base a esta filosofía, el Gobierno de Italia anunció una alternativa novedosa que consiste en donar 103 edificaciones históricas que poseen una escasa actividad o se encuentran en desuso para ser convertidas en espacios que permitan propiciar dicha modalidad y de esta manera hacer turismo y vacacionar, por lo que la intención es reducir y moderar las visitas turísticas a distintas zonas populares del país y lograr la promoción de destinos poco conocidos.

Esta iniciativa se orienta para la participación de empresarios jóvenes menores de 40 años, los cuales deberán presentar una estrategia de negocio que permita la transformación de dichas construcciones en hoteles, restaurantes, balnearios o cualquier otro tipo espacios para el turismo. De ser admitida la propuesta disfrutarán de derechos de propiedad de la edificación por nueve años prorrogables por el mismo lapso de tiempo.

Las edificaciones que se están otorgando se encuentran distribuidas a lo largo del país, siendo los inmuebles disponibles castillos, villas, escuelas antiguas, monasterios, antiguos conventos e incluso torres de defensa con vista al mar.

 

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